Acta de Fundación
 

 
Cuenca Alta Río Paraguay
Puerto Suárez
Acta de Fundación
Imagenes de Antaño
Lugares Turísticos
Mis enlaces favoritos
Imagenes de Padre Marcos Rinderer Egle
Musicas Porteñas
Poesias Mtro. Juan Bautista del Carmen Pabon Montiel
En la Bahía de Cáceres, a los diez días del mes de noviembre del año del señor 1875, Yo el ciudadano Miguel Suárez Arana, propietario de la Empresa Nacional de Bolivia en la margen occidental del Río Paraguay, a mérito de las Resoluciones del Gobierno Supremo de la República, expedidas en el Consejo de Gabinete en fecha l' y 19 de junio del presente año, y el contrato nacional solemne que tengo celebrado con el expresado Gobierno, quien ha procedido autorizado por leyes especiales de la soberana asamblea nacional, y en uso legitimo de las facultades concedidas por la ley al poder Ejecutivo de la Nación me constituyo en esta costa, territorio deslindado y perteneciente a la República de Bolivia, según los pactos y demarcación de limite internacional, con el Imperio del Brasil: asociado de los ciudadanos Antonio Pérez, Redentor Suárez, Delfin Vaca, Gregorio García, naturales del departamento de Santa Cruz, como así mismo los jornaleros José Ticoy, Jesús Quiromé, Gabriel Chávez, Antonio Tejoy y otros, que no se nombran por no saber firmar, naturales y vecinos de la Provincia de Chiquitos, de la raza aborigen, con el propósito de señalar en esta costa el sitio que puede servir para PUERTO NACIONAL y previo los estudios de reconocimiento personal y material del terreno, después de una madura meditación, y mérito en fin de la autorización que conceden los artículos 9, 16 y 37 del ya mencionado tratado nacional.

Elegí, señalé para puerto nacional de la República de Bolivia la punta de Bella Vista (nombré puesta por la Comisión de Líneas Boliviana Brasilera) que queda frente a la Isla del Recreo, y para sitio de la nueva Población, el terreno que está al sud de la Bahía, el mismo que se destaca del Puerto y que ocupa el centro de dicha costa Boliviana, comprendida. al Este el Marco o Línea divisoria con el Imperio del Brasil y el arroyo o pascana, Pamier al Sud Este que, descubriendo la forma de una herradura, tiene la extensión de cinco leguas españolas. o sean 25 kilómetros yankes. Señalé y amojoné en el expresado lugar, el terreno destinado para la nueva población del puerto, en la extensión de una milla. Demarqué el plano que debe servir para la plaza de la Aduana y otro igual para la Central de Arinas. Tracé la línea que debe ser la calle principal del comercio a la que puse por nombre “LA FLORIDA” todo conforme al plano trazado por mi con anterioridad. Dicha costa y Puerto están situados a los 18o 57’ de latitud austral, por 14o 38’ latitud occidental del meridiano de Río Janeiro, según el plano oficial levantado por las dos comisiones de Límites de Bolivia y el Imperio de Brasil, que he tenido a bien adoptar para la fundación, porque él, marca con exactitud la situación topográfica de dicha localidad. En uso del derecho que me concede el Art. 16 del ya citado Contrato con el Gobierno, puse por nombre el Puerto Nacional mi apellido de Suárez con el que se denominará en el presente y en las generaciones del porvenir. En señal de dominio, posesión y soberanía de la República Boliviana en el Puerto y Territorio Adyacente; Izé la bandera nacional de la Nación, la que permaneció flameando durante todo el día y custodiada por la guardia boliviana que constituí en la "PIEDRA BLANCA" que está al frente él Marco Divisorio, que determina y señala los limites. En fe de lo expuesto suscribo la presente acta en el libro correspondiente de documentos oficiales y fundaciones de la Empresa Nacional. y resuelve que ella sea remitida en copia, en cumplimiento de mi deber al Sr. Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores y al igual de Hacienda é Industria para sus respectivos conocimientos, acompañándoles descripción de la Bahía de Cáceres y el itinerario de la carretera trazada de este Puerto a Santa Cruz, que se insertará igualmente continuación del acta en el mencionado libro, para que sirva de base al archivo o anales del puerto y población que ha de desarrollarse en mérito de la presente fundación.

Firmando por mi, y sellado con el sello de la "Empresa Nacional de Bolivia" (Fdo.) Miguel Suárez Arana Antonio Pérez, Gregorio García. Delfín Vaca.Redentor Suárez. Por mí y por todos los jornaleros naturales. Es copia fiel del original. (Fdo.) MIGUEL SUÁREZ ARANA.
Creación de la Delegación Nacional del Oriente con sede de Puerto Suárez

Mediante Resolución Suprema ley Junio de 1875, se le otorga a don Miguel Suárez Arana tierras y otras concesiones a cambio de abrir caminos y fundar puertos sobre el río Paraguay. Así las cosas a poco de haberse adentrado en sus exploraciones en la selva chíquitana, la comisión Suárez Arana llega a la orillas de bahía Cáceres y allí funda el núcleo al que el explorador le da e! nombre de "Puerto Suárez” haciendo uso de las facultades que le había conferido el Gobierno. De este grande acontecimiento se labró el acta respectiva llevando la fecha " 10 de noviembre de l875": Según el historiador Dr. H. Sanabria Fernández, fue firmada por el propio Sr. Miguel Suárez Arana, por su secretario Antonio Pérez, y los empleados Redentor Suárez, Delfin Vaca y Gregorio García.

Puerto Suárez venía desenvolviéndose dentro de un aislamiento enervante, por la falta de comunicación con los servicios aéreos ni existía siquiera servicio telegráfico.

Fue entonces que a semejanza del Territorio Nacional de Colonias del Noroeste, por Ley de 11 de enero de 1911, el Supremo Gobierno creó la Delegación Nacional del Oriente con sede en Puerto Suárez, conformándola con las localidades San Matías, Santo Corazón, Puerto Pacheco y Santiago, integrándola además con los fortines de:

Alta Vista, Mutún, Roboré, San Juan, Suárez Arana, Varguardia, Vargas y Vitionés, debiéndose gobernar en lo político, económico y social por el Delegado Nacional.

El Gobierno dotó a la Delegación Nacional de amplios poderes que la equiparaban a un Ministro de Estado, ya que el delegado era el representante nato del Supremo Gobierno en la frontera.

Y tenía que ser así por la dificultad para comunicarse con La Paz a donde los pedidos o aprobación superior de algún acto oficial tenían que ir por Brasil, Uruguay y Argentina, demorando unos 20 o más días para llegar a destino. De la misma forma y por la misma vía, los mensajes de la sede del Gobierno llegaban a Puerto Suárez con mucho atraso, muchas veces mutilados y entremezclados con idioma portugués.

Pasaban los años y luego de muchos problemas la Delegación Nacional en el Oriente encabezada por el Dr. Angel Sandoval, llegó a la cima de su propio programa fecundo y constructor: fundó Roboré, la población de asombrado crecimiento.

En 1916 exploré profundamente la frontera oriental, ordenó el levantamiento de cartas geográficas y el mapa del distrito delegacional del Oriente donde se puede ver la ubicación del Mutún y todos los puestos estancieros de propietarios bolivianos, y finalmente estableció la viabilidad regular entre Puerto Suárez y Santa Cruz, Introdujo el primer automóvil a esta ciudad en histórica fecha el 25 de septiembre de 1919, demostrando con criterio la posibilidad de la unión comercial con el Brasil por medio del transporte carretero o ferroviario que habría de materializarse con la línea férrea de 651 kilómetros de longitud que une Corumbá sobre el río Paraguay con la ciudad de Santa cruz de la Sierra.
¿Cuáles fueron las circunstancias para que Puerto Suárez quede enclaustrada?

Después del potencial desarrollo comercial que experimentó Puerto Suárez en la década de 1900 a 1940, cuando las condiciones de navegabilidad de la extensa bahía lo permitían; cuando existía comunicación con el río del Plata, el océano Atlántico Sur y barcos de no pocas dimensiones llegaban a Puerto Suárez, inexplicablemente las aguas de la bahía comenzaron a sufrir considerable mermas en su caudal originando de esa manera un virtual enclaustramiento a las aspiraciones porteñas.

Culpable de esta situación desastrosa para los intereses de la región, resultó ser Brasil, que asfixió la economía y desarrollo de un pueblo señero. Al haber obstruido el ingreso de las aguas al canal Tamengo a través de un dique en la zona denominada (canal Tuyuyú) que en la época de 1900 1940, fue alimentador natural de la laguna de Cáceres por donde ingresaban las aguas del Río Paraguay. La bahía de Cáceres fue navegable hasta 1940, facilitando la comunicación fluvial con los países de la Cuenca del Plata y de Ultramar, Alemania, Inglaterra, Francia, España y otros del Viejo Mundo.

LA PÉRDIDA DEL PUERTO SOBRE EL RÍO PARAGUAY El eminente explorador cruceño, don Miguel Suárez Arana, en sus exploraciones por el Oriente del país, el 10 de noviembre de 1875, fundó el puerto que lleva su nombre a orillas de la bahía Cáceres, formada por los rebalses del Río Paraguay. Las condiciones navegables de la extensa bahía hicieron de que más tarde constituyera una verdadera válvula fluvial, que bajando por el mencionado río al de La Plata nos comunicaba con el Océano Atlántico del Sur; barcos de no pocas dimensiones empezaron a llegar al puerto y determinaron en poco tiempo, el florecimiento de un intenso intercambio comercial. Exportándose por esa vía: suela goma, maderas y otros productos, al mismo tiempo que ingresaban grandes cantidades de mercaderías incluso europeas, que abarrotaban agencias comerciales en P. Suárez como la Zeler, Joane, Bresse, etc. Mas, con el correr del tiempo, la bahía comenzó a sufrir crecientes mermas en su caudal, culminado con casi una completa sequía el año 1936 aproximadamente. Desde entonces los barcos llegaron solamente hasta Corumbá, donde estancóse todo el progreso y desarrollo comercial que antes beneficiara a nuestro país.
En la Bahía de Cáceres, a los diez días del mes de noviembre del año del señor 1875, Yo el ciudadano Miguel Suárez Arana, propietario de la Empresa Nacional de Bolivia en la margen occidental del Río Paraguay, a mérito de las Resoluciones del Gobierno Supremo de la República, expedidas en el Consejo de Gabinete en fecha l' y 19 de junio del presente año, y el contrato nacional solemne que tengo celebrado con el expresado Gobierno, quien ha procedido autorizado por leyes especiales de la soberana asamblea nacional, y en uso legitimo de las facultades concedidas por la ley al poder Ejecutivo de la Nación me constituyo en esta costa, territorio deslindado y perteneciente a la República de Bolivia, según los pactos y demarcación de limite internacional, con el Imperio del Brasil: asociado de los ciudadanos Antonio Pérez, Redentor Suárez, Delfin Vaca, Gregorio García, naturales del departamento de Santa Cruz, como así mismo los jornaleros José Ticoy, Jesús Quiromé, Gabriel Chávez, Antonio Tejoy y otros, que no se nombran por no saber firmar, naturales y vecinos de la Provincia de Chiquitos, de la raza aborigen, con el propósito de señalar en esta costa el sitio que puede servir para PUERTO NACIONAL y previo los estudios de reconocimiento personal y material del terreno, después de una madura meditación, y mérito en fin de la autorización que conceden los artículos 9, 16 y 37 del ya mencionado tratado nacional.

Elegí, señalé para puerto nacional de la República de Bolivia la punta de Bella Vista (nombré puesta por la Comisión de Líneas Boliviana Brasilera) que queda frente a la Isla del Recreo, y para sitio de la nueva Población, el terreno que está al sud de la Bahía, el mismo que se destaca del Puerto y que ocupa el centro de dicha costa Boliviana, comprendida. al Este el Marco o Línea divisoria con el Imperio del Brasil y el arroyo o pascana, Pamier al Sud Este que, descubriendo la forma de una herradura, tiene la extensión de cinco leguas españolas. o sean 25 kilómetros yankes. Señalé y amojoné en el expresado lugar, el terreno destinado para la nueva población del puerto, en la extensión de una milla. Demarqué el plano que debe servir para la plaza de la Aduana y otro igual para la Central de Arinas. Tracé la línea que debe ser la calle principal del comercio a la que puse por nombre “LA FLORIDA” todo conforme al plano trazado por mi con anterioridad. Dicha costa y Puerto están situados a los 18o 57’ de latitud austral, por 14o 38’ latitud occidental del meridiano de Río Janeiro, según el plano oficial levantado por las dos comisiones de Límites de Bolivia y el Imperio de Brasil, que he tenido a bien adoptar para la fundación, porque él, marca con exactitud la situación topográfica de dicha localidad. En uso del derecho que me concede el Art. 16 del ya citado Contrato con el Gobierno, puse por nombre el Puerto Nacional mi apellido de Suárez con el que se denominará en el presente y en las generaciones del porvenir. En señal de dominio, posesión y soberanía de la República Boliviana en el Puerto y Territorio Adyacente; Izé la bandera nacional de la Nación, la que permaneció flameando durante todo el día y custodiada por la guardia boliviana que constituí en la "PIEDRA BLANCA" que está al frente él Marco Divisorio, que determina y señala los limites. En fe de lo expuesto suscribo la presente acta en el libro correspondiente de documentos oficiales y fundaciones de la Empresa Nacional. y resuelve que ella sea remitida en copia, en cumplimiento de mi deber al Sr. Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores y al igual de Hacienda é Industria para sus respectivos conocimientos, acompañándoles descripción de la Bahía de Cáceres y el itinerario de la carretera trazada de este Puerto a Santa Cruz, que se insertará igualmente continuación del acta en el mencionado libro, para que sirva de base al archivo o anales del puerto y población que ha de desarrollarse en mérito de la presente fundación.

Firmando por mi, y sellado con el sello de la "Empresa Nacional de Bolivia" (Fdo.) Miguel Suárez Arana Antonio Pérez, Gregorio García. Delfín Vaca.Redentor Suárez. Por mí y por todos los jornaleros naturales. Es copia fiel del original. (Fdo.) MIGUEL SUÁREZ ARANA.
Creación de la Delegación Nacional del Oriente con sede de Puerto Suárez

Mediante Resolución Suprema ley Junio de 1875, se le otorga a don Miguel Suárez Arana tierras y otras concesiones a cambio de abrir caminos y fundar puertos sobre el río Paraguay. Así las cosas a poco de haberse adentrado en sus exploraciones en la selva chíquitana, la comisión Suárez Arana llega a la orillas de bahía Cáceres y allí funda el núcleo al que el explorador le da e! nombre de "Puerto Suárez” haciendo uso de las facultades que le había conferido el Gobierno. De este grande acontecimiento se labró el acta respectiva llevando la fecha " 10 de noviembre de l875": Según el historiador Dr. H. Sanabria Fernández, fue firmada por el propio Sr. Miguel Suárez Arana, por su secretario Antonio Pérez, y los empleados Redentor Suárez, Delfin Vaca y Gregorio García.

Puerto Suárez venía desenvolviéndose dentro de un aislamiento enervante, por la falta de comunicación con los servicios aéreos ni existía siquiera servicio telegráfico.

Fue entonces que a semejanza del Territorio Nacional de Colonias del Noroeste, por Ley de 11 de enero de 1911, el Supremo Gobierno creó la Delegación Nacional del Oriente con sede en Puerto Suárez, conformándola con las localidades San Matías, Santo Corazón, Puerto Pacheco y Santiago, integrándola además con los fortines de:

Alta Vista, Mutún, Roboré, San Juan, Suárez Arana, Varguardia, Vargas y Vitionés, debiéndose gobernar en lo político, económico y social por el Delegado Nacional.

El Gobierno dotó a la Delegación Nacional de amplios poderes que la equiparaban a un Ministro de Estado, ya que el delegado era el representante nato del Supremo Gobierno en la frontera.

Y tenía que ser así por la dificultad para comunicarse con La Paz a donde los pedidos o aprobación superior de algún acto oficial tenían que ir por Brasil, Uruguay y Argentina, demorando unos 20 o más días para llegar a destino. De la misma forma y por la misma vía, los mensajes de la sede del Gobierno llegaban a Puerto Suárez con mucho atraso, muchas veces mutilados y entremezclados con idioma portugués.

Pasaban los años y luego de muchos problemas la Delegación Nacional en el Oriente encabezada por el Dr. Angel Sandoval, llegó a la cima de su propio programa fecundo y constructor: fundó Roboré, la población de asombrado crecimiento.

En 1916 exploré profundamente la frontera oriental, ordenó el levantamiento de cartas geográficas y el mapa del distrito delegacional del Oriente donde se puede ver la ubicación del Mutún y todos los puestos estancieros de propietarios bolivianos, y finalmente estableció la viabilidad regular entre Puerto Suárez y Santa Cruz, Introdujo el primer automóvil a esta ciudad en histórica fecha el 25 de septiembre de 1919, demostrando con criterio la posibilidad de la unión comercial con el Brasil por medio del transporte carretero o ferroviario que habría de materializarse con la línea férrea de 651 kilómetros de longitud que une Corumbá sobre el río Paraguay con la ciudad de Santa cruz de la Sierra.
¿Cuáles fueron las circunstancias para que Puerto Suárez quede enclaustrada?

Después del potencial desarrollo comercial que experimentó Puerto Suárez en la década de 1900 a 1940, cuando las condiciones de navegabilidad de la extensa bahía lo permitían; cuando existía comunicación con el río del Plata, el océano Atlántico Sur y barcos de no pocas dimensiones llegaban a Puerto Suárez, inexplicablemente las aguas de la bahía comenzaron a sufrir considerable mermas en su caudal originando de esa manera un virtual enclaustramiento a las aspiraciones porteñas.

Culpable de esta situación desastrosa para los intereses de la región, resultó ser Brasil, que asfixió la economía y desarrollo de un pueblo señero. Al haber obstruido el ingreso de las aguas al canal Tamengo a través de un dique en la zona denominada (canal Tuyuyú) que en la época de 1900 1940, fue alimentador natural de la laguna de Cáceres por donde ingresaban las aguas del Río Paraguay. La bahía de Cáceres fue navegable hasta 1940, facilitando la comunicación fluvial con los países de la Cuenca del Plata y de Ultramar, Alemania, Inglaterra, Francia, España y otros del Viejo Mundo.

LA PÉRDIDA DEL PUERTO SOBRE EL RÍO PARAGUAY El eminente explorador cruceño, don Miguel Suárez Arana, en sus exploraciones por el Oriente del país, el 10 de noviembre de 1875, fundó el puerto que lleva su nombre a orillas de la bahía Cáceres, formada por los rebalses del Río Paraguay. Las condiciones navegables de la extensa bahía hicieron de que más tarde constituyera una verdadera válvula fluvial, que bajando por el mencionado río al de La Plata nos comunicaba con el Océano Atlántico del Sur; barcos de no pocas dimensiones empezaron a llegar al puerto y determinaron en poco tiempo, el florecimiento de un intenso intercambio comercial. Exportándose por esa vía: suela goma, maderas y otros productos, al mismo tiempo que ingresaban grandes cantidades de mercaderías incluso europeas, que abarrotaban agencias comerciales en P. Suárez como la Zeler, Joane, Bresse, etc. Mas, con el correr del tiempo, la bahía comenzó a sufrir crecientes mermas en su caudal, culminado con casi una completa sequía el año 1936 aproximadamente. Desde entonces los barcos llegaron solamente hasta Corumbá, donde estancóse todo el progreso y desarrollo comercial que antes beneficiara a nuestro país.
A partir de ese año pocas son las veces que la bahía recobra su completo caudal. No obstante, pequeñas embarcaciones arriban al puerto cuando por las lluvias la bahía se vuelve navegable.

Nuestros gobernantes, caracterizados por una eterna miopia patriótica, allá enclaustrados en las moles andinas, jamás dotaron al puerto ni siquiera de una pequeña embarcación comercial, no obstante los ingresos que le daba al erario nacional. Lo más lamentable fue la indiferencia observada cuando la bahía empezó a perder su navegación. Año tras año, Puerto Suárez hizo llegar su voz patriótica ante los Poderes del Estado, pidiendo que se estudie la posibilidad de dragar el canal Tamengo para devolver la navegación que tenía y con promesas y engaños mantúvose al pueblo hasta callarlo. Cuántos presidentes y ministros han pisado estas lejanas tierras donde también palpita la Patria, han reconocido la importancia que tendría la rehabilitación de aquél puerto. Infelizmente promesas se hicieron y en promesas quedaron.
Imagen
Biografía de Don Miguel Suárez Arana
Miguel Suárez Arana nació en Santa Cruz de la Sierra el 24 de marzo de 1834, de la unión legítima de don Pedro Manuel Suárez y doña María de Arana. Descendía por el lado paterno de una familia criolla, los Suárez Viana, con largo arraigo en el campiña de Grigotá, y por el materno, de los Gonzáles de Velasco, establecidos a mediados del siglo XVIII.

Pasó la infancia bajo el cuidado de su abuelo materno don Pablo de Arana y Olarro, un antiguo funcionario colonial de origen vasco, venido a Santa Cruz en los últimos años de la dominación española.

Cursó las primeras letras con el abuelo y la enseñanza media en el "Colegio de Ciencias de Arte?, hoy Colegio Nacional Florida, habiéndose graduado de bachiller el año 1850. Decidido por la carrera del Derecho, fué a residir en Sucre, en cuya afamada Universidad empezó a cursar estudios con los mejores auspicios. Al propio tiempo cultivaba las bellas letras, para las cuales había manifestado feliz disposición.

Corrían los tiempos del presidente Belzu, régimen qué era resistido por las clases letradas del país, singularmente por los estudiantes. Un movimiento revolucionario operado en la capital de la República, llevó al joven Suárez Arana a las lides políticas, junto con otros estudiantes, y el resultado fue la persecución contra él y seguidamente el exilio. Durante tres años vivió en la ciudad Argentina de Salta, y sólo pudo volver al país cuando Belzu entregó el poder al general Córdova y éste decretó la amnistía general.

Durante su permanencia en Salta había publicado en la prensa sus primeras composiciones literarias y un opúsculo con el título de Cuadro Descriptivo del Departamento de Santa Cruz en Bolivia. Habiendo cobrado afición por las ciencias económicas, dedicóse a ellas con verdadero entusiasmo. Producto de esa dedicación fue la concepción de ideas con respecto al país, que a pocos bolivianos se les había ocurrido hasta entonces. A su modo de apreciar las cosas, Bolivia, un país 'desarticulado y económicamente atrasado,
necesitaba caminos ante todo y por sobre todo, caminos que la articulasen interiormente y la vinculasen con el exterior. Lo demás vendría después, por lógica y natural derivación.

Radicado en Cochabamba desde 1858, trato de reanudar los estudios de abogacía que había interrumpido por azares de política. Al mismo tiempo concebía planes de vinculación caminera que eran publicados en la República en calidad de proyectos, sin que merecieran por cierto la debida atención. Por aquel entonces Bolivia atravesaba. por uno de los períodos más convulsos de su historia, y Suárez Arana no se vio libre de las azarosas emergencias.

Con el bagaje de sus estudios y la madurez de su juicio había llegado a concebir la idea de que convenía más al país aprovechar las corrientes de los ríos para ponerse en comunicación directa con el exterior. La ruta del Atlántico, a su entender, era más recta, más fácil y más fructífera que la del Pacífico. Ya otros bolivianos habían sustentado opiniones análogas: Palacios, Reyes Cardona, Villamil de Rada.

El gobierno de Morales, aconsejado por su ministro Frías, comisionó a Suárez Arana para que hiciese un viaje de estudio y exploración en el río Mamoré. Lo realizó el año 1872, llegando en esta ocasión a la advertencia de que las temibles rompientes de los ríos bolivianos del sistema amazónico ponían una valla insuperable a la salida al Atlántico por ese lado. Quedaba la ruta de los ríos del Oriente. Concibió entonces el plan de unir mediante una red de caminos los centros principales del país con las riberas del río Paraguay, ara salir por éste, aguas abajo, hasta dar con el océano. El plan incluía la fundación de pueblos, el establecimiento de colonias y la dotación de todos los recursos para realizar una obra de gran magnitud.

Elaborado pacientemente un proyecto de notables alcances, fue sometido a la consideración del gobierno, regido a la sazón por el bien intencionado estadista don Tomás Frías. Este prestó atención al proyecto y concluyó por aprobarlo, encomendando su realización al proyectista Suárez Arana, por providencias de 1o y 19 de junio de 1875.

Munido de estos instrumentos legales y de otras facultades que le fueron acordadas, Suárez Arana se dirigió a las tierras orientales para dar comienzo a la obra. Como primera medida habría de
establecer un puerto sobre el río Paraguay, hacia el cual convergiesen las rutas bolivianas de salida al Atlántico. Pero el nefasto Tratado de 1867 había privado al país de acceso directo a aquel río, y el puerto tuvo que ser establecido sobre uno de los senos formados por sus rebalses: La "bahía" de Cáceres. Allí, el 10 de noviembre de aquel mismo año 75, era fundado el pueblo y embarcadero con el nombre del fundador: Puerto Suárez.

A partir de aquel día comenzó la magna obra. Según los términos del convenio con el gobierno, Suárez Arana debía construir una carretera entre la ciudad de Santa Cruz y el puerto fluvial, construir muelles, establecer aduanas y aposentar vecindario, todo a su costa y sin desembolso alguno de caudales públicos. Una entidad denominada “Empresa Nacional de Bolivia en el Oriente” cuya presidencia desempeñaba Suárez Arana, había de ser la gestora y administradora de todo.

A la fundación de Puerto Suárez siguió tiempo después la de la Gaiba, ubicada en la laguna de este nombre. Los trabajos de la vía caminera se iniciaron al mismo tiempo desde Santa Cruz y desde el flamante Puerto. Suárez Arana movilizó centenares de hombres y cuantiosas capitales privados y se puso personalmente a la cabeza de los trabajos.

La concesión. del 19 de junio de 1875 fue ampliada después, en 1878, con la nueva obligación de construir otro camino que empezando en Sucre fuese a dar a las propias orillas del río Paraguay, Suárez Arana acometió la nueva obra, con el mayor de los empeños y la más esforzada de las voluntades., iba y venía desde la cordillera hasta las orillas del río, a través de selva y pampa, desierto y bañado, lagunas y esteros, explorando, fijando hitos y derroteros, dirigiendo las cuadrillas de trabajo. Hombre de férrea voluntad e ilimitada capacidad de acción, estaba a la vez asistido de una fortaleza física extraordinaria y una resistencia corporal a toda prueba. Tan pronto manejaba la pluma del escritorio, como la brújula del explorador y aún el teodolito del ingeniero, no siendo raros los casos de que tomase la picota del peón o el machete del rumbero.

No le faltaron por cierto los contraste y las adversidades. 0 más bien dicho, su labor de doce largos años fue toda una serie de dificultad. Otra vez se trató de estorbar su obra y aun de suspenderla. En 1884 estuvo a punto de que políticos y malquerientes acabaran con lo que tenía empezado, y fue necesario que pelease duro en la capital de la República, por cerca de un año, con ministros, parlamentarios, jueces y administradores. Al fin triunfó sobre éstos en esa ocasión y aún obtuvo mayores facultades. Viajó entonces a Buenos Aires, en donde llego a sostener entrevistas con el Presidente Roca, el canciller Ortíz y grandes dignatarios del gobierno argentino.

En junio de 1886 emprendió el viaje de retomo por el río Paraná arriba, hasta dar en el Paraguay, trayendo cinco barcos a vapor para la navegación, técnicos y operarios para la empresa, inmigrantes para la colonización, material de trabajo, herramientas, equipo telegráfico. El 15 de julio de aquel año fundaba, en la propia margen del río, Paraguay, un puerto que habría de llevar el nombre del entonces presidente de la nación: Puerto Pacheco.

Pero aun así, los días de la magna empresa estaban contados. Los adversarios, los detractores y los envidiosos, en causa común con los interesados en substituirle, lograron sus propósitos. El gobierno de Pacheco acabó por jugarle la mala pasada. Por decreto supremo de 30 de marzo de 1887 y con alegato de inconsistentes como falaces argumentos, le priva de la concesión, el derecho y la facultad de proseguir la obra. Todo queda como propiedad del gobierno: barcos, maquinarias, construcciones, semovientes. Y como de misericordia, se le compensa con el otorgamiento de cien leguas cuadradas de tierras baldías, vuelve entonces a Santa Cruz para entregarse a la vida privada.

Entretanto, el Paraguay se ha apoderado violentamente de Puerto Pacheco, arrojando a la población boliviana allí establecida por quien acababa de ser despojado. Nunca más volvería a flamear por allí el pabellón boliviano.

Amargado, decepcionado y en notorio estado de pobreza, el pionero del Oriente, sembrador de pueblos y forjador de la ruta al Atlántico, falleció en una modesta propiedad campestre de la campiña, el 9 de septiembre de 1893.